El Priorato es ampliamente conocido en el mundo del vino por su viticultura extrema, debido a la orografía accidentada y el suelo pedregoso, pero sobre todo por la calidad de sus vinos, que le han valido en la zona la categoría de Denominación de Origen Calificada Priorato (DOCa), el máximo reconocimiento de calidad en el vino español.

A pesar de su prestigio, existen muchas creencias en torno a los vinos del Priorato, que no siempre se corresponden con la realidad. En este artículo indagamos en cinco de estos mitos para romper los prejuicios más arraigados en el Priorato.

1. Todos los vinos del Priorat son fuertes y alcohólicos

Aunque es cierto que los vinos del Priorato son conocidos por su intensidad y graduación alcohólica (alrededor de 14ºC – 15ºC), favorecida por sus condiciones climáticas y orografía, la zona ha experimentado una fuerte evolución en los últimos años. Actualmente, muchas bodegas buscan no sólo producir potencia, sino un estilo más fresco, elegante y equilibrado, que transmita el paisaje y la mineralidad de la zona.

Por lo tanto, creer que todos los vinos del Priorato son corpulentos es una visión muy reduccionista, que no hace justicia a la gran diversidad de vinos que se producen en la zona.

2. En el Priorato sólo se producen vinos tintos

En la misma línea con lo anterior, históricamente, el Priorato ha destacado por sus vinos tintos intensos elaborados a partir de variedades como la cariñena y la garnacha, pero cada vez se encuentran más vinos blancos, de perfiles frescos y aromáticos. Los blancos, sobre todo se elaboran en las zonas más altas y frescas de la viña. Un ejemplo de vino blanco prioratino es el Maius blanco, un vino mineral y equilibrado.

3. Los vinos del Priorato tienen mucha madera

Hoy en día el Priorato no elabora los vinos de la misma forma que lo hacía antes y el uso de la madera es un claro ejemplo de ello. Aunque sigue utilizándose, el objetivo ha cambiado. Ésta ha dejado de ser protagonista y la tendencia actual es buscar vinos más frescos y delicados, donde, si hay madera, la finalidad sea acompañar el vino y respetar su expresión sin enmascararlo.

4. Los vinos del Priorato son difíciles de maridar

Existe la creencia de que los vinos del Priorato, por su intensidad y complejidad, sólo maridan con platos muy contundentes o cocina muy sofisticada, pero la realidad es que pueden ser vinos muy versátiles y gastronómicos.

Son vinos que funcionan muy bien con platos de la cocina mediterránea, como la carne a la brasa, los embutidos, los quesos curados, los arroces de montaña, las setas o platos variados con hierbas mediterráneas. Sin embargo, también encajan muy bien con verduras al horno, platos vegetarianos, pasta y pescados como el atún.

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5. La garnacha es la única variedad importante del Priorato

La garnacha forma parte de la identidad histórica en la zona y es una variedad muy utilizada por sus vinos, pero no es ni mucho menos la única. La cariñena es esencial en la producción de vinos prioratinos y transmite muy bien el carácter de la región. Además de estas dos variedades tradicionales, en el Priorato se cultivan otras como la syrah, la cabernet sauvignon, la merlot, la garnacha blanca, el macabeo y la cariñena blanca.