Con el despertar del viñedo durante los meses primaverales, se inicia también una época crítica en cuanto a plagas y enfermedades de la vid, ya que el aumento de las temperaturas y la humedad favorecen la proliferación de insectos y hongos que pueden atacar los nuevos brotes que apenas empiezan a aparecer.

En los viñedos ecológicos, el control de plagas principalmente se aborda desde una vertiente preventiva. Esto significa que el objetivo base es minimizar el riesgo del viñedo de sufrir daños a través de medidas proactivas antes de que aparezcan los primeros signos de enfermedad, y esto se consigue realizando labores de mantenimiento durante todo el ciclo del viñedo.

Estrategias clave de gestión ecológica de plagas

Manejo del cultivo y del suelo: una poda y un deshojado adecuado mejoran la ventilación de la cepa y favorecen la entrada de luz solar. De esta forma reducimos la probabilidad de infección por hongos como el oidio o el mildiu, gracias a la reducción de la humedad. Las cubiertas vegetales también pueden actuar de forma beneficiosa si se gestionan bien, ya que fomentan la proliferación de organismos depredadores naturales de las plagas y permiten alcanzar un ecosistema más equilibrado.

Control biológico y biotécnico: el primero consiste en hacer uso de organismos vivos para combatir las plagas directamente, como avispas parasitarias que atacan las colmenas de la uva, una plaga que puede ser muy perjudicial para el viñedo. Los métodos biotécnicos incluyen la confusión sexual mediante difusores de feromonas para confundir a los machos, impidiendo así que localicen a las hembras y no puedan reproducirse.

Tratamientos fitosanitarios con productos naturales, de origen mineral o vegetal: es la aplicación de productos permitidos por la normativa ecológica para hacer frente a las plagas y enfermedades del viñedo. Entre estos productos encontramos el azufre, utilizado para tratar el oidio, y el cobre para tratar el mildiu, entre otros.

El control de estas plagas de forma ecológica prioriza la sostenibilidad y la biodiversidad para hacer frente a enfermedades, sin que ello implique utilizar productos químicos, sintéticos o perjudiciales para el viñedo.