Se avecinan días festivos, de celebraciones y reuniones y eso significa brindar. Brindar para agradecer salud, compañía, desear nuevos comienzos o simplemente por costumbre. ¿Pero por qué brindamos? ¿Cuál es la raíz de este gesto compartido por tantas culturas? ¿Existe una forma óptima de brindar?

Origen simbólico y etimológico

Su origen se remonta a la antigua Grecia y Roma. Brindar era un ritual para venerar a los dioses ya la vez un acto de confianza entre los comensales. El anfitrión hacía el primer sorbo para demostrar que la bebida no estaba envenenada y se hacían chocar las copas para que el líquido se mezclara, asegurando así que todas las copas contenían el mismo líquido.

En cuanto a la procedencia etimológica, ya en el siglo XVI, la victoria del emperador Calas V con la toma de Roma popularizó su uso. El levantamiento de copas de los altos mandatarios y el acto de chocarlas, al tiempo que pronunciaban en alemán “bring dir’s” (yo te lo ofrezco) fue evolucionando hasta la palabra “brindis” que utilizamos hoy en día.

¿Cómo brindar?

Para disfrutar del brindis, además de la compañía y el simbolismo que le rodea, también es importante ponerlo en práctica correctamente. Por eso, para brindar con vino es imprescindible que la copa sea amplia, con una boca grande o ligeramente estrecha para que el vino respire y se desplieguen sus aromas, y sólo llenarla hasta un tercio o la parte más ancha de ésta. Una vez servido, sujeta la copa por la parte alargada, pronuncia unas palabras, ¡choca la copa con los comensales y salud!