Todos hemos oído alguna vez decir que el vino tinto se sirve siempre a temperatura ambiente o que los vinos blancos no pueden envejecer. Afirmaciones de este tipo alimentan rumores y creencias populares que en muchos casos carecen de una base científica o, que directamente, son falsas.

Hoy, desmentimos estos y otros mitos para que puedas disfrutar del vino sin prejuicios infundados.

1. El vino tinto se toma a temperatura ambiente

La temperatura ideal del vino tinto se encuentra entre los 12 y los 18 ºC, en función de si se trata de un vino más joven y ligero, un vino con media crianza o un vino con mucho cuerpo. Por tanto, la “temperatura ambiente” dependerá mucho de la zona donde vivimos y de la época del año. Teniendo esto en cuenta, no recomendamos en absoluto tomar una copa de vino tinto a la temperatura ambiente del mes de julio.

Servir el vino tinto a la temperatura adecuada es importante para que el vino pueda mostrar todos sus aromas y sabores. Un vino demasiado frío resultará áspero y apagado, mientras que un vino demasiado caliente acentuará su acidez y alcohol.

2. El vino blanco no puede envejecer

Aunque en el mercado dominan los vinos blancos jóvenes, existen vinos blancos con muy buena capacidad de envejecimiento. Una buena acidez retrasa el proceso oxidativo y el cuerpo y la estructura mejoran el potencial de guarda. Los vinos blancos que tienen estas características pueden envejecer muy bien en barrica, incluso durante años.

3. Si un vino tiene sedimentos, está estropeado

Los sedimentos son esencialmente partículas sólidas de restos de piel o pulpa de la uva o cristales de tartrato. A diferencia de lo que pueda parecer, encontrarse estos sedimentos en la copa de vino no es malo y, de hecho, es un indicador de su calidad. Su presencia es una muestra del proceso de envejecimiento y maduración del vino. Sin embargo, algunas personas prefieren decantarlo para evitar notar su textura.

4. Los tapones de corcho son mejores para el vino que los tapones de rosca

Ambas opciones aportan distintas ventajas al vino. Por un lado, el corcho, al ser poroso, permite que el vino respire paulatinamente y facilita su envejecimiento y desarrollo de sabores complejos. Por otra parte, el tapón de rosca proporciona un sellado hermético que mantiene el frescor y previene la contaminación.

Si valoramos otros aspectos, el corcho destaca por ser un material biodegradable y contar con una larga tradición y prestigio. Sin embargo, el tapón de rosca es más práctico y no requiere el uso de un sacacorchos.

Así, ambas opciones son buenas en función de las características del vino y de las preferencias del consumidor.

5. Cuanto más caro, mejor es el vino.

El precio no es siempre un indicador de la calidad de un vino. De hecho, existen excelentes vinos a precios accesibles. En muchos casos, el precio de un vino viene determinado por factores como la región, la uva o el marketing, pero esto no los convierte automáticamente en mejores que aquéllos con precios más bajos.