Hace años que la industria del vino incorpora cada vez prácticas más sostenibles con el objetivo de ofrecer un producto más respetuoso con el medio ambiente. Esta tendencia empezó a formarse en los años 90, pero no fue hasta 2000 y la década de 2010, que se consolidó e institucionalizó, convirtiéndose en un valor clave e imprescindible de muchas empresas vinícolas. Hoy en día, la sostenibilidad ya no sólo es una tendencia, sino una necesidad para hacer frente al cambio climático y garantizar la viabilidad del sector a largo plazo.
Viticultura ecológica
La viticultura ecológica, como en el caso de Maius Viticultors, es una práctica sostenible en lo referente al cultivo, que promueve técnicas agrícolas naturales y orgánicas, como la fertilización del suelo a través del compost y los abonos verdes, el control de plagas y enfermedades mediante la prevención o el uso de pesticidas permitidos por la producción ecológica, y la producción ecológica.
Se trata de la práctica sostenible más extendida en Cataluña, donde el 51,2% del viñedo es de cultivo ecológico, siendo así una de las comunidades españolas con una mayor proporción de viticultura ecológica. Otros métodos de viticultura sostenible son la viticultura integrada, la biodinámica, la regenerativa, la de precisión y la holística.
Más allá del cultivo
Sin embargo, la lucha por la sostenibilidad no se reduce sólo al cultivo, sino que su praxis se extiende también a las demás fases de producción. En la bodega, se busca una gestión del agua y la energía de forma eficiente. En cuanto al embotellado y distribución, se utilizan materiales reciclados y tapones con certificado FSC, que garantizan el origen sostenible del corcho. En el plano social y económico, se pueden obtener certificados de sostenibilidad, velar por unas condiciones apropiadas de los trabajadores y promover prácticas de enoturismo sostenibles.