Cuando hablamos de insectos en la viña pensamos rápidamente en las plagas que afectan a los cultivos y pueden ser muy perjudiciales, pero la realidad es que también existen muchos insectos que tienen un efecto beneficioso por las cepas y actúan como verdaderos aliados, no sólo protegiéndolos sino también mejorando la biodiversidad del conjunto.
Por eso, hoy nos centraremos sólo en aquella fauna que desempeña un papel importante en la salud del viñedo y la calidad de la uva. Podemos encontrar desde insectos polinizadores y descomponedores hasta depredadores o parasitarios.
Los protectores silenciosos
Mariquitas: tanto en su fase larvaria como adulta, las mariquitas son unas auténticas depredadoras de pulgón, ácaros y cochinillas. De hecho, una sola mariquita puede consumir decenas de pulgones en un solo día. De esta forma, reducen la necesidad de aplicar tratamientos antiplagas y son indicadores de la salud ecológica de un viñedo.
Crisopa verde: se trata de un insecto alado de color verde brillante que desempeña un papel importante en el viñedo. Las larvas de esta especie son conocidas con el nombre de “león de pulgones” por su capacidad devoradora de huevos de pequeños insectos y ácaros. Cuando son adultas, las crisopas se alimentan también de insectos y polen y néctar, por lo que las cubiertas vegetales favorecen su presencia.
Avispas parasitoides: actúan como agentes de control biológico natural depositando los huevos dentro de otros insectos plaga como la carcoma de la uva. Una vez excluyen, las larvas devoran al insecto huésped desde el interior, eliminando así, la plaga de forma efectiva.
Sírfidos: cuando son larvas actúan como depredadores de insectos y cuando son adultos se convierten en excelentes polinizadores, siendo uno de los grupos más importantes después de las abejas.
Escarabajos: concretamente los Stethorus punctillum son grandes depredadores que controlan plagas como la araña roja o amarilla, plagas bastante comunes en el viñedo.
Otros: insectos como las abejas y abejorros y las mantis, aunque no son exclusivos del viñedo, también tienen un efecto muy beneficioso para el cultivo y son claros indicadores de salud y biodiversidad en el viñedo.
